"El director invitado Michael Sanderling, virtuoso von la batuta y extremadamente competente, tensó el arco estilístico convincentemente con gran afinidad con la orquesta. (...) Desplegó los colores orquestales con potentes pinceladas. (...) La sinfonía en sol menor KV 550 de Mozart, muy manida, requiere una mirada totalmente nueva. Sanderling la tenía. Enérgica, dramática, a veces casi áspera, motivos que se frotan en el andante, angulosa, con una idílica aclaración en el Trio, el Menuett. No se trata de elegante música de sociedad, sino de una capacidad de expresión trágica. Sanderling potenció las cuerdas, los vientos, y también las trompas: Mozart, excitante y no comercial. Bravo."
(fa)