Benedict Klöckner es el nombre de un chelista que llamó la atención resonantemente en del ciclo "rising stars" del festival Schwetzinger Festspiele. Por qué? Este joven, nacido en 1989, posee un tono maravilloso y fino, en el cual no se encuentra rastro de la temida "pringosidad" chelística; elegancia y un canto íntimo caracterizan su interpretación de Mendelssohn. Con cariñosa calidez nos acercó piezas como dos arreglos de lieder ("Suleika" y "Auf Flügeln des Gesanges"), y sus lieder sin palabras respiraban íntegramente desde un sentimiento encantado.
Klöckner fue acompañado por José Gallardo, que lo hacía soberanamente con una pulsación de dedos muy diferenciada. Su combinación bien equilibrada dio inspiración a la gran sonata en re mayor (op. 58), en la que Felix Mendelssohn Bartholdy compuso una pulsación muy vivaz. El toque virtuoso naturalmente no faltó; una mímica amable se mantuvo en los dos movimientos centrales. El público estaba entusiasmado y fue mimado con bises: El "baile de los elfos" de David Popper como parangón de la habilidad con los dedos y otra vez con sentimiento una canción sin palabras."
(Mannheimer Morgen, 26. Mai 2009)